La Distorsión y Degeneración del Taichi

Introducción

Últimamente, internet está lleno de publicidad y propuestas que, utilizando el nombre de “Taichi” como reclamo, tratan de vender productos o servicios que nada tienen que ver con esta disciplina. Promesas de adquirir fuerza y masa muscular en quince minutos diarios de práctica de “Taichi caminando”; ejercicios en silla que prometen resultados similares, o cursos de formación de instructores de Taichi en formato online y en nada más que tres meses…

Todos ellos son fenómenos diversos que utilizan la etiqueta “Taichi”, aprovechando la fama que la disciplina ha adquirido como medio de cultivar la salud, para vender opciones que ni remotamente se acercan a la forma o al espíritu de la disciplina.

Se plantea aquí un problema, y no se trata de que estas prácticas sean cuestionables. Es, a nuestro juicio, un problema mayor: esta publicidad está redefiniendo, en la mentalidad del ciudadano medio profano en la materia, lo que es el Taichi.

Practica Qigong y Taichi - La Distorsión y Degeneración del Taichi

 

Qué es, y qué puede ser, el Taichi

El Taichi o Tàijíquán 太極拳 es, en origen, un arte marcial chino cuya finalidad primordial era la autodefensa o la eficiencia en combate. Es cierto que, a día de hoy, el interés en la práctica marcial del Taichi ha perdido fuerza. Esta tendencia comenzó a mediados del siglo XX ya en China, con la Revolución Cultural, momento en que las artes marciales chinas tuvieron que redefinirse y adaptarse al nuevo público para sobrevivir, pasando de ser métodos de combate real a prácticas diversas: deporte, desarrollo personal, cultivo de la salud o competición deportiva.

Sin embargo, a pesar de tal transformación en cuanto a su función, la mayoría de estas artes marciales han conservado su esencia. El Taichi se ha orientado desde entonces al cultivo de la salud, y ha adquirido justa fama como método de mantenerse activo y saludable. En este sentido, el Taichi puede ser una buena forma de ejercicio suave para la salud. No obstante, aunque el objetivo sea diferente, la forma debe conservarse, para que el arte no degenere.

El Taichi se basa en la relajación, la alineación estructural, la coordinación profunda y el desarrollo de sensibilidad táctil. No es un método rápido de fitness, ni desarrolla masa muscular (en el sentido de hipertrofia), ni sus habilidades o beneficios últimos pueden obtenerse en unas semanas o meses.

El desarrollo del Taichi es progresivo, acumulativo y, sobre todo, dependiente de la corrección de un instructor cualificado. Requiere tiempo y práctica constante, mucha paciencia, y tolerancia a la frustración, frustración que surge a menudo por lo lento del proceso. No se trata de algo místico o inaccesible, pero la modificación de los patrones corporales sutiles sobre los que se trabaja requiere un largo camino de aprendizaje y continuos ajustes.

En nuestra escuela, solemos decir que para sentar una base más o menos sólida (ni mucho menos el conocimiento necesario para enseñar o instruir a nadie) requiere unos tres años de práctica diligente.

Por ello, cualquier propuesta que prometa resultados rápidos no está simplificando el Taichi, lo está sustituyendo por otra cosa.

Taichi Tuishou, Empuje de manos de Taichi, Taichi pushing hands,

Práctica de Empuje de Manos (Tuīshǒu 推手 ) de Taichi en nuestra escuela.

 

Tres ejemplos de distorsión

1) Ponerse fuerte con quince minutos de práctica de “Taichi caminando”

El Taichi no consiste en “caminar”. Es cierto que, como ejercicio para interiorizar desplazamientos y posiciones básicas de Taichi, este “caminar” es un ejercicio muy útil. Pero este ejercicio no agota, ni mucho menos, la profundidad del contenido técnico del Taichi. Ni, por supuesto, puede producir por sí solo los resultados de obtener fuerza muscular general, exceptuando quizá fuerza en las piernas.

Insistimos en que el Taichi se basa en la relajación, entendida ésta como la ausencia de toda fuerza innecesaria. Es decir, su fuerza no se basa en el esfuerzo muscular convencional, sino en la estructura correcta del cuerpo, obtenida mediante la correcta alineación e integración de cada parte.

Pensar que esto puede obtenerse practicando sólo quince minutos al día durante unas pocas semanas no supone sólo no entender el proceso, sino ignorarlo por completo con intención comercial.

2) Taichi en silla

Las adaptaciones del Taichi para personas con movilidad reducida pueden ser útiles, necesarias y perfectamente legítimas. El problema aparece cuando se etiquetan como Taichi prácticas que no comparten ni sus principios ni su metodología.

Mover los brazos y las piernas sentado puede tener sus beneficios, pero si no hay un trabajo de integración, de estructura, manteniendo los principios de fluidez y relajación propios de la disciplina, entonces no estamos hablando de Taichi.

No se trata aquí de negar la utilidad o los posibles beneficios que puedan tener dichos ejercicios. Se trata de honestidad. Porque calificar cualquier cosa como “Taichi” está degenerando la imagen que esta disciplina tiene en la opinión pública.

3) Formación de instructores en tres meses… online

Este es probablemente el caso más preocupante. Sinceramente, somos incapaces de decidir qué es lo peor, si “en tres meses” u “online”.

Las artes marciales chinas son prácticas “encarnadas” (embodied), entendiendo por esto que el conocimiento se adquiere a través del cuerpo y no del intelecto. Uno puede entender perfectamente un movimiento de Taichi con una breve explicación, pero si su cuerpo no lo integra, este conocimiento es inútil. Y esa integración lleva mucho tiempo y práctica dedicada.

Por tanto, formar a alguien para enseñar Taichi implica, en primer lugar, haber transformado su propio cuerpo, desarrollando sensibilidad, relajación, control, comprensión del movimiento y experiencia real.

Esto no ocurre en tres meses. Ni siquiera en tres años esta transformación se ha podido completar sin una práctica seria y continuada.

Cuando se ofrecen títulos de instructor en tres meses, no se están formando instructores sino agentes de corrupción y degeneración del arte, que van a su vez a transmitir esta imagen degenerada y extender la confusión entre más y más gente.

La Distorsion del Taichi - La Distorsión y Degeneración del Taichi

 

Adaptaciones posibles del Taichi

El Taichi puede y debe adaptarse a diferentes personas, edades y condiciones. Pero adaptarlo no significa simplificarlo hasta hacerlo irreconocible.

No es lo mismo hacer accesible un arte que sustituirlo por una caricatura.

 

Consecuencias de esta distorsión

La mayoría de las personas que no practican Taichi no tienen una referencia clara de lo que es. Su única fuente de información es lo que ven en publicidad, redes sociales u otros medios.

Si lo que ven es una sucesión de imágenes distorsionadas, promesas irreales y prácticas desvinculadas del sistema original, esa imagen se torna realidad.

Y ahí está el verdadero riesgo: no sólo se está vendiendo algo que no es Taichi, se está construyendo una idea colectiva falsa sobre esta práctica, y sobre lo que el Taichi realmente es.

Un arte no desaparece sólo cuando deja de practicarse. También desaparece cuando su esencia se diluye hasta tal punto de que cualquier cosa puede ocupar su lugar. Si todo puede llamarse Taichi, entonces “Taichi” deja de tener sentido.

Y si una generación entera crece pensando que el Taichi es una rutina suave de brazos, o un método rápido de fitness, entonces el Taichi real deja de ser reconocible.

En este punto, su desaparición no es una hipótesis lejana, es un proceso en marcha. Es nuestra responsabilidad revertir este proceso.

Por parte nuestra (instructores y maestros), debemos mantenernos fieles a nuestra práctica y a la disciplina, y hacer lo posible por dar a conocer el Taichi, de forma que la gente profana pueda hacerse una idea justa de lo que realmente es.

Y, por parte de toda persona con interés genuino en la disciplina, debéis informaros bien y acudir a escuelas profesionales con instructores cualificados. Y por cualificación no nos referimos a un título, sino a un recorrido, una trayectoria, un linaje.

Como señales claras: las escuelas serias ofrecen corrección personalizada, no prometen resultados rápidos ni atajos, nos enfocamos en la calidad del movimiento, y educamos mediante el ejemplo: un buen instructor, debe ser, primero, un buen practicante.

taichi, taichi y dolor de rodilla, taichi and knee pain, taijiquan

 

Conclusiones

Llamar Taichi a cualquier cosa puede resultar útil para vendedores poco escrupulosos, pero tiene un alto coste: la pérdida progresiva del propio arte. Y ese precio lo pagamos todos.

El Taichi no necesita promesas falsas ni métodos rápidos para ser valioso. Su valor subyace, precisamente, en lo que no puede acelerarse: el tiempo, la práctica y la transformación real del cuerpo.

Creemos que la práctica del Taichi nos hace más pacientes, más conscientes, y más tolerantes a la frustración, pues en el proceso aprendemos que lo realmente valioso no se obtiene en plazos cortos, se obtiene trabajando duro y de forma constante, poniendo empeño y amor en nuestra práctica.

¡Gracias por compartir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *