Introducción
El abanico forma parte del repertorio habitual de numerosos estilos actuales de Kungfu, incluyendo el Choy Li Fut 蔡李佛 y el Tàijíquán 太極拳.
Este hecho, conjuntamente con su aparición en el imaginario popular a través de películas y novelas como un arma peligrosa y casi mortal —a veces, con varillas afiladas o envenenadas—, hace que demos por sentado su uso histórico como arma en el pasado de China. Sin embargo, la realidad es más compleja.
El caso del abanico constituye, además, un ejemplo interesante de intercambio cultural entre China y Japón. Mientras que en muchos ámbitos históricos la influencia se produjo principalmente desde el gigante asiático hacia Japón, el desarrollo del abanico plegable parece haber seguido el camino inverso, llegando a China desde el archipiélago japonés y siendo posteriormente adoptado e integrado en la cultura china.

Técnica de abanico de Kungfu Choy Li Fut.
El abanico en la vida cotidiana china
Para comprender por qué el abanico terminó incorporándose a algunas tradiciones marciales es necesario entender primero la importancia que tuvo en la vida diaria.
Antes de la aparición de los sistemas modernos de climatización, los abanicos eran una herramienta práctica para combatir el calor, especialmente en las regiones y épocas más cálidas. Sin embargo, su importancia iba mucho más allá de su mera utilidad para aliviar el calor. Durante siglos el abanico fue también un símbolo de refinamiento cultural, educación, estatus social y etiqueta.
A diferencia de la imagen moderna que asocia determinados tipos de abanicos exclusivamente a las mujeres, la realidad histórica es más compleja. Durante gran parte de la historia china, los abanicos fueron utilizados tanto por hombres como por mujeres. Sin embargo, con el tiempo ciertos modelos adquirieron asociaciones culturales más marcadas.

Tipos de abanico chino
El abanico redondo
El tuánshàn 团扇 o abanico redondo fue el modelo predominante durante muchos siglos. Fabricado normalmente con seda tensada sobre una estructura rígida de madera o bambú, aparece con frecuencia en pinturas y representaciones de damas de la corte. A partir de las dinastías Táng 唐 y Sòng 宋 fue adquiriendo una fuerte asociación con la feminidad, la elegancia y el entorno cortesano.
No obstante, en sus etapas iniciales también fue utilizado por hombres, especialmente entre la aristocracia y los círculos cultos.
Desde un punto de vista marcial, sus características constructivas limitan enormemente cualquier posible aplicación como arma.

Tuánshàn 团扇 o abanico redondo.
El abanico plegable
El zhéshàn 折扇 o abanico plegable tuvo un recorrido diferente. La hipótesis más aceptada sobre su origen sostiene que fue introducido desde Japón durante la época Sòng. Popularizado posteriormente durante las dinastías Míng 明 y Qīng 清, acabó convirtiéndose en un auténtico símbolo de los eruditos y literatos chinos.
La posibilidad de cerrarlo y transportarlo cómodamente lo hacía especialmente práctico. Además, sus superficies se utilizaban como soporte para obras artísticas como caligrafía y pintura, convirtiéndolo en una extensión de la identidad cultural de su propietario.
Este abanico es el que normalmente se utiliza en las artes marciales chinas, debido a la relativa solidez de sus varillas cuando se encuentra plegado.

Zhéshàn 折扇 o abanico plegable.
Otros tipos de abanico
Existían, además, otros tipos de abanico, como el abanico de plumas (yǔshàn 羽扇) o el abanico de hoja de palma (púkuíshàn 蒲葵扇). Las características de ambos los hacían inútiles en la defensa personal.

Elaboración de un abanico de plumas (yǔshàn 羽扇).

Abanico de hoja de palma (púkuíshàn 蒲葵扇).
El abanico era un objeto muy común tanto en el norte como en el sur de China, del que existían diferentes calidades y materiales. Había ejemplares de lujo elaborados con seda, marfil o maderas nobles destinados a las élites, pero también había otros muy sencillos de bambú y papel, cuyo uso era más común entre la población. Así el abanico no era, per se, una señal de riqueza. Era la calidad de sus materiales o su decoración las que indicaban el estatus social de su portador.


Decoración de abanicos redondos.
Esta ubicuidad del abanico explica por qué muchas tradiciones de artes marciales lo incorporaron a su arsenal defensivo.
El uso del abanico en los estilos actuales de Kungfu
En los estilos marciales de hoy en día, las formas de abanico incluyen movimientos en los que éste es utilizado tanto cerrado como abierto. Sin embargo, la mayor parte de sus aplicaciones se utilizan con el abanico plegado.
Como vimos en Fundamentos del Esudio de las Armas en el Kungfu, las características del arma dictan la técnica a utilizar. En el caso del abanico, cuando éste se encuentra cerrado posibilita cuatro grandes tipos de técnica: clavar, golpear o percutir, enganchar y bloquear.
En el ataque —clavar y golpear—, el abanico se dirige principalmente a puntos vitales o sensibles, como los ojos, la garganta, la sien, las axilas o las ingles, así como a otros puntos de acupuntura.

Técnica de abanico para clavar a la altura de las ingles.
El cambio entre un tipo de técnica u otro radica en un uso diferente de la muñeca. En las técnicas de presión o clavado, la muñeca debe permanecer sólidamente alineada con la dirección del movimiento para transmitir la fuerza de forma eficaz. En cambio, en las técnicas de golpeo, la muñeca debe permanecer relajada, para aplicar un efecto de latigazo o percusión.
Las técnicas de gancho son utilizadas para controlar al oponente tras realizar un contacto previo, tirando o sujetando sus articulaciones y pudiendo ejercer presión simultánea con la punta sobre puntos sensibles.
Alternativamente, el abanico puede utilizarse para bloquear o desviar golpes, y la mecánica utilizada dependerá del ataque en cuestión.
Frecuentemente se afirma que las técnicas realizadas con el abanico abierto sirven para ocultar movimientos o distraer visualmente al adversario. Sin embargo, consideramos que esta utilidad es muy limitada.
A nuestro juicio, la utilidad de los movimientos de apertura del abanico en las formas es enseñar al practicante a desarrollar la potencia explosiva de percusión con la muñeca, habilidad necesaria para golpear con el abanico plegado.

En definitiva, desde una perspectiva funcional, el abanico cerrado se comporta esencialmente como un palo corto ligero, y su utilidad en nuestro entrenamiento a día de hoy, en que el abanico ya no es un objeto cotidiano que portamos con nosotros, radica en la habilidad de extrapolar sus técnicas a objetos de forma y características similares —por ejemplo, un botellín de cerveza.
A priori, puede parecer que, para alguien que sabe defenderse, el uso del abanico o de otro tipo de objeto similar no supone una diferencia significativa en la defensa personal con respecto a la mano vacía. Sin embargo, presenta algunas ventajas a considerar.
Por un lado, el incremento de la distancia o rango de ataque, aunque pequeño, puede ser de gran utilidad para quien sepa aprovecharlo. Por otra parte, el hecho de que al golpear no se dañe el puño o la mano también es importante.
Y, en la suposición de que encontrásemos un oponente armado con un arma corta —como un cuchillo o navaja—, cualquier objeto que podamos interponer entre nuestro cuerpo y su arma supone protección adicional, si bien, en este caso, el uso de una banqueta u otro objeto mayor es de mucha más utilidad.
Evidencia del uso del abanico como arma en China
A pesar de su presencia en los sistemas marciales actuales, las evidencias históricas del uso del abanico como arma en China son relativamente escasas.
Mientras que los grandes tratados militares y manuales de artes marciales de las dinastías Míng y Qīng dedican extensas secciones a armas como el palo, por poner un ejemplo de arma no militar, las referencias al abanico son prácticamente inexistentes.
Esto resulta comprensible si consideramos el contexto histórico. Cuando las armas tradicionales formaban parte de la vida cotidiana, el abanico difícilmente podía competir con instrumentos específicamente diseñados para el combate.
Esto no significa que el abanico no fuese utilizado, sino que su uso permanecía restringido al de un arma de oportunidad, es decir, como un recurso último y ocasional en una situación en la que ninguna otra cosa podía ser utilizada para defenderse.
Esta lógica es coherente con una tradición muy extendida en las artes marciales chinas: adaptar los principios de combate a objetos de uso cotidiano (ver Los Objetos Cotidianos como Armas). Por tanto, el valor del abanico no residía en su capacidad destructiva, sino en su disponibilidad inmediata.
De hecho, otros objetos cotidianos como taburetes, bastones o herramientas de trabajo probablemente ofrecían mayores ventajas.
A pesar de esta poca evidencia del uso del abanico en combates reales en China, en Japón sí que encontramos una evidencia más sólida, y creemos que es interesante detenernos a analizarla, aunque sea someramente.
Evidencias del uso del abanico en combate en Japón
En Japón encontramos una evidencia mucho más sólida del uso del abanico, especialmente del abanico de hierro o tessen 鉄扇 (en chino, tiěshàn 鐵扇). En el archipiélago se desarrolló todo un arte de combate en relación a esta arma, conocido como tessenjutsu 鉄扇術 (tiěshànshù 鐵扇術).

El tessen podía estar hecho con otros materiales además del hierro.
En el ejemplar de la imagen, sólo las varillas exteriores son de hierro; las interiores son de bambú.
El tessen resultaba especialmente útil en contextos donde portar armas evidentes estaba prohibido o restringido por la etiqueta, como templos o casas de té. Así, un objeto aparentemente inocente podía servir, en caso de necesidad, como herramienta de autodefensa.
Además de ejemplares conservados en museos y colecciones privadas, existen referencias documentales y escuelas tradicionales japonesas que transmitieron métodos específicos para la utilización del abanico de hierro.
Aun así, y a pesar de la existencia de leyendas e historias fabulosas de guerreros bloqueando cortes de espada con un abanico de hierro, conviene recordar que el tessen nunca ocupó una posición comparable a la katana, la lanza o el arco.
Se trataba de un arma secundaria y especializada, pero cuya existencia histórica está razonablemente bien documentada.

Pintura de un guerrero japonés utilizando un tessen.
Los abanicos de mando
No todos los abanicos relacionados con el ámbito militar estaban destinados al combate. Tanto en China como en Japón existieron diversos tipos de abanicos utilizados por comandantes y oficiales para transmitir órdenes, coordinar movimientos y representar autoridad.
En China es especialmente conocida la imagen del estratega Zhūgě Liàng 諸葛亮 portando un abanico de plumas, convertido con el tiempo en símbolo de sabiduría militar y capacidad estratégica.

Zhūgě Liàng 諸葛亮 con un abanico de plumas.
Estos abanicos de mando eran símbolos de autoridad y su función era coordinar movimientos de tropas transmitir órdenes y representar el estatus de su portador.
En Japón, era común el uso del gunbai 軍配, o gunbai uchiwa 軍配団扇, un abanico de guerra rígido y no plegable, generalmente hecho de hierro, madera lacada o cuero grueso, cuyo objetivo era dirigir el movimiento de las tropas en el campo de batalla.
Las leyendas asocian al gunbai la capacidad de bloquear o desviar flechas y dardos, pero estos recuentos no pueden ser tenidos en cuenta como hechos verídicos.
Por tanto, en ambos países, los abanicos de mando carecían de función marcial relevante o de utilidad en la defensa personal.
Influencia japonesa y evolución moderna
A día de hoy muchas artes marciales chinas utilizan abanicos metálicos en su entrenamiento. No obstante, no hay suficiente evidencia de una tradición histórica del uso del abanico en de hierro en China.
Desde un punto de vista práctico, un abanico metálico presenta algunos inconvenientes, como su mayor peso y una utilidad cotidiana reducida frente a los modelos de bambú y papel ampliamente utilizados en China.
Por ello, algunos investigadores consideran posible que la parte de la popularidad actual del abanico metálico haya estado influida, directa o indirectamente, por el prestigio asociado al tessenjutsu japonés, que habría sido reinterpretado dentro del imaginario marcial chino. Esto no significa, ni mucho menos, que las técnicas de abanico en el Kungfu chino provengan de Japón. Sin duda, los sistemas marciales chinos adaptaron sus propios principios biomecánicos al uso del abanico. Simplemente, su uso real en combate no está tan documentado, y su inclusión en sistemas modernos pudo estar influenciada por el modelo japonés.
Durante finales del siglo XIX y el siglo XX, las artes marciales experimentaron profundas transformaciones. Muchas prácticas pasaron progresivamente de contextos militares o de autodefensa a contextos educativos, deportivos y culturales, y surgieron los llamados estilos de exhibición. Quizás un caso paradigmático sea el del Taichi, que se transformó en un ejercicio principalmente enfocado al cultivo de la salud (ver La Transformación del Tàijíquán de Arte Marcial a Ejercicio Saludable).
En ese proceso, el abanico ofrecía una combinación especialmente atractiva de elegancia estética, simbolismo cultural y potencial técnico, factores que favorecieron su incorporación y difusión dentro de numerosos sistemas modernos.
Pero, en la reinterpretación moderna del abanico, hubo otro fenómeno que también jugó un papel importante: las novelas de ficción de artes marciales (wǔxiá 武俠).
La influencia de la lieratura wǔxiá
Las novelas wǔxiá son responsables en gran parte de cómo imaginamos el abanico como arma en el Kungfu chino. Este género de ficción, centrado en héroes errantes y artistas marciales, alcanzó una enorme popularidad durante los siglos XIX y XX, aunque sus raíces son más antiguas.
El abanico encajaba perfectamente dentro del ideal de equilibrio entre lo civil y lo marcial (wén-wǔ 文武). El héroe ideal no era únicamente un guerrero poderoso, sino también una persona culta y refinada.
Autores como Jīn Yōng 金庸 y Gǔ Lóng 古龍 popularizaron personajes que utilizaban abanicos capaces de ocultar armas secretas, lanzar veneno, bloquear espadas o realizar hazañas extraordinarias.
Estas representaciones respondían a necesidades narrativas y no a una realidad histórica. Sin embargo, su influencia fue tan profunda que acabó moldeando la percepción popular del abanico y su asociación popular con las artes marciales chinas.

Conclusión
Aunque el uso del abanico en China en el ámbito de la defensa personal es bastante probable, la evidencia de un sistema marcial formalizado comparable a las armas tradicionales es limitada.
Su amplia difusión social, su facilidad de transporte y su apariencia inofensiva lo convertían en un arma de oportunidad: una herramienta disponible cuando otras armas no estaban al alcance. Así, pues, el abanico no se convierte en arma porque sea especialmente eficaz, sino porque era uno de los pocos objetos que mucha gente llevaba encima a diario.
En Japón, en cambio, el tessenjutsu constituye una tradición mejor documentada, con escuelas métodos y ejemplos materiales que respaldan su existencia histórica como una disciplina marcial especializada.
La imagen moderna del abanico como arma parece haberse formado a través de la convergencia de varios factores: su presencia cotidiana en la sociedad china, la influencia cultural japonesa asociada al tessen, la literatura wǔxiá y la evolución de las artes marciales durante la época contemporánea.
En esta imagen, el abanico representa la unión de lo civil y lo marcial en la figura del guerrero erudito.
Esto no implica que todas las formas de abanico sean modernas ni que carezcan de valor marcial, pero sí nos recuerda que la presencia actual de un arma dentro de un sistema no constituye necesariamente una prueba de su antigüedad o de su importancia histórica.
El uso marcial del abanico se asemeja al de un palo corto, pudiendo clavarse y golpear a puntos sensibles, así como utilizarse a modo de gancho para atrapar ciertas partes del cuerpo y controlar articulaciones del oponente. Su mayor utilidad para el practicante moderno radica en la extrapolación de sus técnicas a objetos de forma y tamaño similar.
En definitiva, el abanico no es únicamente un objeto cotidiano convertido en arma, sino también un símbolo cultural donde se mezclan la historia, el valor marcial, la identidad social, la literatura y la imaginación colectiva.