Introducción
Desde los días en que Yáng Lùchán 楊露禪, fundador del estilo Yáng de Tàijíquán 太極拳, era conocido por sus habilidades como luchador bajo el sobrenomre de Yáng Wúdí 楊無敵 (Yang “el invencible”), hasta nuestros días, en que el Taichi es recomendado habitualmente por médicos como una forma de mejorar y mantener la salud en personas mayores, han pasado doscientos años.
En este tiempo, el Tàijíquán (o Taichi) ha pasado de ser un arte marcial reconocido y respetado por su eficacia en combate, a convertirse en una práctica orientada principalmente al bienestar y la salud. A menudo, ha llegado a ser ridiculizado en los círculos de artistas marciales modernos como una disciplina incapaz de producir luchadores eficaces.
Vamos a explorar esta transformación para entender cómo se produjo este proceso y cuáles fueron los factores históricos, políticos y sociales que influyeron en él.

Yáng Lùchán 楊露禪.
El Tàijíquán como arte marcial
Antes de que Yáng Lùchán se hiciera famoso como luchador, el Tàijí ya existía, aunque no era conocido todavía por ese nombre. Entonces se llamaba Miánquán 棉拳 (Boxeo de Algodón) o Ruǎnquán 軟拳 (Boxeo Suave). Yáng aprendió del clan Chén 陳 en la villa de la familia (Chénjiāgōu 陳家溝), en Hénán 河南.
La tradición nos dice que Yáng se hizo famoso derrotando a numerosos oponentes en combates públicos y privados, hasta el punto de recibir el sobrenombre de “Invencible”, y que se vio obligado a abandonar su región natal para evitar vendettas, tras haber herido gravemente a un adversario en un combate.
En Pekín 北京, su fama creció rápidamente y fue introducido en los círculos del emperador, donde comenzó a instruir a la guardia imperial y a algunos miembros de la corte de la dinastía Qīng 清.
No sabemos cómo era exactamente el Tàijí de Yáng Lùchán, pero podemos imaginar que, si instruía a personal militar de la corte, era como mínimo un luchador serio, y que su arte poseía una considerable funcionalidad en combate.
La transformación de las formas de combate
No obstante, en la misma época de Lùchán, la forma de combatir estaba cambiando. Aunque las armas de fuego existían en China desde siglos atrás, la llegada del armamento industrial moderno transformó radicalmente la guerra y redujo progresivamente la importancia militar de muchas artes marciales tradicionales.
A finales del siglo XIX y principios del XX, la situación se agravó todavía más. La derrota china frente a potencias extranjeras y especialmente el fracaso de la Rebelión de los Bóxer 義和團運動 (1899-1901), que supuso una gran humillación para China, contribuyeron a que las artes marciales tradicionales pasasen a ser vistas por muchos intelectuales reformistas como símbolo de atraso, superstición y decadencia feudal; en definitiva, como un mal a exorcizar de la nación china.

Luchadores del movimiento Bóxer.
Tras la caída de la dinastía Qīng y el establecimiento de la República de China, las artes marciales tradicionales comenzaron a decaer notablemente. La mayoría estaban ligados a linajes familiares y enseñanza sólo a miembros del clan, por lo que el grupo de practicantes era muy reducido. Posiblemente, en esta época muchos estilos desaparecieron.
Sólo las artes que consiguieron reorganizarse, institucionalizarse o abrirse a un alumnado más amplio lograron sobrevivir.
En 1949, con el establecimiento de la República Popular, China se sumergió en un proceso de nacionalización y estandarización cultural. El mandarín moderno se consolidó como lengua oficial y los caracteres simplificados fueron promovidos para facilitar la alfabetización masiva. En el ámbito marcial, muchos sistemas tradicionales sobrevivieron únicamente mediante su adaptación a instituciones estatales de educación física y deporte.
La enseñanza pública de las artes marciales
La asociación Jīngwǔ (Jīngwǔ Tǐyù Huì 精武體育會) se fundó en Shànghǎi 上海 en 1910 con el objeto de preservar las artes marciales, eliminando su secretismo, y por medio de instructores de diferentes estilos.
Se prescindió del bàishī 拜師 (“postración ante el maestro”), la antigua ceremonia por la que un estudiante se convertía formalmente en discípulo, y a quien a partir de ese momento se enseñaba “a puerta cerrada” (a diferencia de los estudiantes “comunes”, que sólo recibían parte de la trasmisión).
La transición hacia academias públicas transformó profundamente la naturaleza de las artes marciales chinas, que pasaron de ser sistemas familiares a concebirse como herramientas de educación física y deportiva nacional.
Tras las humillaciones sufridas por China frente a Occidente y Japón, el fortalecimiento físico de la población comenzó a adquirir una importancia patriótica; el cuerpo pasó a entenderse como un instrumento para fortalecer la nación.

Chén Wēimíng 陳微明, maestro de Tàijíquán, fue uno de los principales responsables de la difusión de este arte.
Se prohibieron los duelos privados y los lugares donde estos se realizaban (conocidos como léitái 擂台), comunes en la dinastía Qīng, y en los que Yáng Lùchán había alcanzado su fama de invencible.
En 1928 se fundó la Academia Central de Artes Marciales 中央國術館, institución destinada a promover las artes marciales chinas, entonces denominadas Guóshù 國術 (“artes nacionales”).
En el caso del Tàijíquán, se adaptó su pedagogía y currículo para facilitar su asimilación a grandes grupos de estudiantes; se suprimieron repeticiones, se suavizaron ciertas exigencias físicas y se simplificaron las secuencias largas tradicionales.
Zhèng Mànqīng 鄭曼青 (1902-1975) simplificó la forma larga de 108 movimientos en una forma abreviada de 37. Otros estilos de Tàijí (Chén, Wú 吳, Hǎo 郝) vivieron procesos de simplificación similares.
En la República Popular China, Máo Zédōng 毛澤東 apoyó el desarrollo de las artes marciales (ahora llamadas wǔshù 武術) como práctica física nacional y deporte de exhibición. Las artes marciales, en su mayoría, se estandarizaron.
En 1956, un equipo de expertos comisionado por el gobierno chino creó la primera forma moderna del Tàijí, la forma de 24 movimientos, basada en el estilo Yáng.
Durante la Revolución Cultural (1966-1976), muchas tradiciones culturales chinas, incluidas diversas prácticas marciales tradicionales, sufrieron persecución o fuertes restricciones. Aunque el wǔshù oficial patrocinado por el Estado continuó existiendo, numerosos maestros tradicionales fueron perseguidos, dejaron de enseñar públicamente o emigraron a Hong Kong 香港, Taiwán 台灣 y otras comunidades de la diáspora china.
Posteriormente, durante el periodo de reformas de Dèng Xiǎopíng 鄧小平, el interés por las tradiciones culturales chinas experimentó cierta recuperación, y el Tàijíquán volvió a expandirse ampliamente.
Los instructores deportivos eran instruidos en sistemas estandarizados de wǔshù, que incluían Tàijíquán, y enviados a las provincias para promover estas prácticas patrocinadas por el Estado.
El gobierno comunista debilitó aún más el sistema tradicional de discipulado (bàishī); adoptando el término jiàoliàn 教練 (entrenador) para el enseñante, en vez del apelativo tradicional Shīfu 師父 (maestro).
Sin embargo, en este proceso de apertura pública, se perdieron ciertos elementos del Tàijí que sólo se enseñaban a discípulos a puerta cerrada, entre los cuales se encontraban los usos combativos del Tàijíquán y algunos sistemas avanzados de entrenamiento. Este proceso afectó sobre todo a la China continental, y algunos de estos elementos sobrevivieron en ciertas comunidades chinas de la diáspora, que conservaron sus tradiciones antiguas.

Exportación del Tàijí a Occidente
Con la exportación del Tàijí a Occidente, principalmente a través de Hong Kong y Taiwán en el siglo XX, la mente occidental, ignorante de la naturaleza marcial original del Tàijí, lo interpretó como un nuevo ejercicio meditativo, ligado a ejercicios espirituales y al movimiento New Age.
En gran medida, Occidente recibió ya un Tàijíquán parcialmente transformado por las reformas republicanas y comunistas chinas.
Esto no significa que el Tàijí no estuviera asociado a la relajación, la calma mental o el cultivo interno desde sus inicios; probablemente sí lo estaba. Simplemente, estos componentes eran una parte del todo, y estaban supeditados al combate: eran medios destinados a mejorar la eficacia en la lucha.
Con los cambios en la China republicana y comunista y la exportación a Occidente, el énfasis en la salud se acentuó y el cambio se aceleró, priorizando el Yǎngshēng Dào 養生道 (“Vía de la Salud”) sobre el Wǔ Dào 武道 (“Vía Marcial”). Los aspectos que antiguamente podían entenderse como métodos destinados a mejorar la eficacia combativa (coordinación, respiración, etc.) pasaron progresivamente a reinterpretarse como fines en sí mismos.
Conclusiones
Hemos visto cómo el cambio del Tàijí de arte marcial tradicional a ejercicio para la salud se produjo como resultado de cambios sociales y políticos.
Por un lado, la modernización de China durante las épocas republicana y comunista alteró radicalmente las formas tradicionales de transmisión y práctica marcial. Por otro, su exportación a Occidente reforzó todavía más la interpretación del Tàijíquán como disciplina terapéutica y meditativa.
El resultado ha sido la pérdida progresiva de algunos elementos tradicionales, entre los que se encuentran las aplicaciones marciales del Taichi como sistema de defensa personal.
Aun así, a día de hoy, muchos instructores tratamos de mantener o recuperar los elementos marciales de la disciplina, no necesariamente por una necesidad práctica de combate, sino como forma de preservar un arte que corre el riesgo de degenerarse rápidamente.
Fuentes
Wile, Douglas. 2020. ‘Marx, Myth and Metaphysics: China Debates the Essence of Taijiquan’. Martial Arts Studies 10, 23-39. doi.org/10.18573/mas.118
Alexandra Ryan, Globalisation and the ‘Internal Alchemy’ in Chinese Martial Arts: The Transmission of Tàijíquán to Britain. East Asia Science, Technology and Society: an International Journal (2008) 2:525–543DOI 10.1007/s12280-009-9073-x.