La Aplicación del Arte de la Guerra de Sūnzǐ en el Wéiqí

Introducción

El Sūnzǐ Bīngfǎ 孙子兵法, conocido en Occidente como El Arte de la Guerra de Sūnzǐ, es una de las obras más influyentes de la tradición estratégica china. Aunque fue concebido para la guerra, sus principios han sido aplicados durante siglos a ámbitos tan diversos como la política, la diplomacia, los negocios o los juegos de estrategia.

Entre estos últimos destaca el wéiqí 围棋, conocido en Occidente como Go (del japonés igo 囲碁). El Arte de la Guerra y el wéiqí comparten una misma forma de entender el conflicto: la victoria no depende únicamente de la fuerza, sino de la capacidad para crear condiciones favorables, adaptarse a las circunstancias y actuar en el momento oportuno.

Así, muchos de los principios expuestos en el Sūnzǐ Bīngfǎ parecen cobrar vida sobre el tablero de wéiqí. Veamos algunos de los más destacables.

Treinta y seis estratagemas, thirty six estratagems, thirty six strategies, 36 estrategias,

Sūnzǐ 孙子.

 

Luchar sólo cuando las condiciones son favorables

En el pensamiento de Sūnzǐ, la batalla no debe buscarse por sí misma. Antes de actuar es necesario valorar las propias fortalezas, las debilidades del adversario y las características del terreno.

En el wéiqí ocurre exactamente lo mismo. Una lucha iniciada desde una posición débil suele beneficiar al oponente. Los jugadores experimentados procuran reforzar primero sus grupos vulnerables y sólo después consideran la posibilidad de atacar.

La cuestión fundamental no es si se puede luchar, sino si existen razones estratégicas para hacerlo. Uno de los errores más comunes entre los jugadores principiantes de Go consiste en iniciar combates sin haber evaluado adecuadamente la situación.

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La mejor victoria es vencer sin combatir

Probablemente ésta sea una de las ideas más conocidas de Sūnzǐ.

En el imaginario occidental suele asociarse la victoria con la destrucción de las fuerzas enemigas. Sin embargo, en el wéiqí la mayoría de las partidas no se deciden mediante grandes capturas, sino mediante la obtención progresiva de ventajas posicionales. Así, también, es como China se ha convertido en una de las mayores potencias mundiales.

Un jugador puede dominar una partida controlando el espacio, restringiendo las opciones del adversario y obligándole a responder constantemente a sus amenazas, sin necesidad de capturar grandes grupos.

Del mismo modo que el estratega ideal evita las guerras costosas, el jugador fuerte evita las luchas innecesarias.

Conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo

Sūnzǐ afirma que quien se conoce a sí mismo y conoce a su adversario no correrá peligro aunque dispute cien batallas.

En el wéiqí, este principio se traduce en la evaluación constante de la posición. Es necesario comprender cuáles de nuestros grupos son fuertes, cuáles presentan debilidades y qué objetivos persigue el rival.

Muchos errores nacen de una valoración incorrecta de la situación. Un jugador puede creer que está atacando cuando en realidad está creando debilidades propias, o puede defender excesivamente una zona que ya es segura mientras descuida otras áreas más importantes.

La lectura táctica es importante, pero la comprensión estratégica lo es aún más.

Sunzi Bingfa - La Aplicación del Arte de la Guerra de Sūnzǐ en el Wéiqí

Páginas del Sūnzǐ Bīngfǎ 孙子兵法.

Evita la fuerza y ataca la debilidad

El Sūnzǐ Bīngfǎ aconseja evitar aquellos objetivos donde el enemigo está preparado y concentrar los esfuerzos allí donde es vulnerable.

En el tablero, atacar un grupo fuerte suele producir pocos beneficios. Por el contrario, los grupos dispersos, sin base o con dificultades para asegurar su supervivencia constituyen objetivos mucho más atractivos, y constituyen una forma de fortalecerse a la vez que se debilita al adversario.

Los grandes jugadores rara vez chocan frontalmente contra las posiciones sólidas del rival. Prefieren ejercer presión sobre sus puntos débiles, obligándole a gastar movimientos en defensa mientras desarrollan sus propios planes.

La eficiencia estratégica consiste precisamente en obtener el máximo resultado con el mínimo esfuerzo.

 

La forma del ejército es como el agua

Sūnzǐ compara el comportamiento ideal de un ejército con el agua, que adopta la forma del terreno sin aferrarse a estructuras rígidas. Esta es una idea muy conocida en las artes marciales chinas a través de las palabras del famoso artista marcial y actor Bruce Lee (be water, my friend), y describe también a la perfección el espíritu del wéiqí (para más sobre este tema, ver La Impermanencia y la Idea de Cambio en la Cultura y en las Artes Marciales).

No existe una estrategia universal válida para todas las partidas. Una invasión correcta en una posición puede ser un error grave en otra. Una lucha que resulta favorable en un momento puede convertirse en una carga pocos movimientos después.

Los jugadores fuertes modifican constantemente sus planes según evoluciona el tablero. La flexibilidad suele ser más valiosa que la adhesión obstinada a una idea preconcebida.

La rapidez es la esencia de la guerra

Cuando Sūnzǐ habla de rapidez no se refiere únicamente a la velocidad física, sino a la capacidad para aprovechar las oportunidades cuando aparecen. En el wéiqí esto guarda una estrecha relación con la iniciativa (en japonés sente, en chino xiān shǒu 先手). Quien obliga continuamente al adversario a responder mantiene el control del ritmo de la partida.

De nuevo, esta idea es aplicable también a las artes marciales, donde la rapidez en la toma de decisiones puede ser mucho más importante que la velocidad física.

En el wéiqí, la iniciativa permite decidir dónde tendrá lugar la siguiente acción importante, y perderla implica aceptar los planes del oponente. Por ello, uno de los objetivos fundamentales del jugador consiste en realizar movimientos que generen amenazas útiles a las que el oponente se vea obligado a responder, sin perder de vista la situación global del tablero.

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Un general sabio gana primero y luego va a la guerra

Esta afirmación resume buena parte de la filosofía estratégica de Sūnzǐ. Las batallas decisivas no se ganan en el momento de la confrontación, sino durante la preparación previa. El general victorioso crea las condiciones necesarias para el éxito antes de iniciar el combate.

En el wéiqí sucede algo parecido. Los ataques más eficaces suelen surgir cuando el jugador ya dispone de grupos seguros, influencia suficiente y una posición sólida desde la que ejercer presión.

Por el contrario, quienes buscan resolver todos sus problemas mediante la lucha suelen descubrir que el combate agrava sus dificultades. Antes de atacar es necesario haber construido una posición favorable.

 

Conclusiones

El wéiqí y el Sūnzǐ Bīngfǎ pertenecen a contextos distintos, pero comparten una misma lógica estratégica. Ambos enseñan a valorar la situación antes de actuar, a evitar los enfrentamientos innecesarios, a explotar las debilidades del adversario y a comprender que la verdadera victoria suele construirse mucho antes del momento decisivo.

Quizá por ello el wéiqí ha sido considerado durante siglos una herramienta de formación intelectual. Más que enseñar a ganar partidas, enseña a pensar estratégicamente.

Y pocas obras han expresado esa forma de pensamiento con tanta claridad como el Sūnzǐ Bīngfǎ.

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